El Apocalipsis de Yeshua – Introducción

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Introducción

Con Pablo Andrés Zúñiga @UnCafeConDios.com

Juan, el que escribió el Apocalipsis, nos presenta una paradoja sobre los días y años que vienen: serán los mejores tiempos y, al mismo tiempo, los peores. La gran pregunta que debemos responder es esta: ¿estaba Juan hablando de lo que ocurriría inmediatamente, tal vez incluso en su propia vida? ¿O se refería a algo muy lejano, en un futuro indefinido? La respuesta determina si este libro nos afecta hoy a nosotros o si sus predicciones ya se cumplieron hace siglos.

Hay demasiados comentarios escritos sobre Apocalipsis desde las teologías o tradiciones más conocidas. Pero debido a los tiempos que estamos viviendo y a tantas preguntas y especulaciones sobre el tema decidí compartir nuestro punto de vista al respecto. Vamos a investigar de dónde sacó Juan sus ideas, por qué eligió esos símbolos y ese lenguaje, y luego volver a esas mismas fuentes (sobre todo al Tanaj – Antiguo Testamento) para recuperar el contexto original y entender realmente lo que el Apocalipsis quiere decirnos.

¿Quién es Juan?

Empecemos por lo básico. ¿Quién es este Juan? No tenemos su apellido, solo su nombre, lo que indica que era tan conocido en su tiempo que no hacía falta más. La evidencia más sólida es que se trata del mismo Juan, hijo de Zebedeo, uno de los doce discípulos de Yeshua, autor también del Evangelio de Juan y de las tres epístolas. Ireneo, discípulo de Policarpo (quien conoció personalmente a Juan), dejó escrito que fue Juan el apóstol quien escribió el Apocalipsis. Otros padres de la iglesia del siglo II y principios del III (Justino, Clemente, Orígenes, Tertuliano e Hipólito) lo confirman. Por eso procedo con la convicción de que el Juan del Apocalipsis es el apóstol Juan, hijo de Zebedeo.

En el siglo I todas las congregaciones eran sinagogas judías. Judíos y gentiles creyentes se reunían juntos en ellas. El término griego ekklesia significa simplemente “asamblea” o “congregación”. La idea moderna de “iglesia” como edificio exclusivo de gentiles es un anacronismo que se creó siglos después. Por eso, en este estudio, casi nunca usaré la palabra “iglesia” para no distorsionar la realidad del primer siglo.

¿Cuándo escribió el Apocalipsis?

Respecto a la fecha en que Juan escribió, aunque hay quienes proponen antes del año 70 d.C., todas las pruebas me llevan a concluir que fue alrededor del año 90 d.C., cuando Juan ya era un anciano. Lo escribió exiliado en la isla de Patmos por predicar la Palabra de Dios. Fue durante el reinado de Domiciano (81-96 d.C.), cuyas persecuciones fueron en todo el Imperio. Juan usa el nombre “Babilonia” para referirse a Roma, una costumbre judía que empezó después de la destrucción del Templo en el 70 d.C., cuando los escribas judíos necesitaban criticar a Roma sin decir su nombre abiertamente.

En la época de Juan todavía no existía el Nuevo Testamento como tal. El único libro sagrado que él conocía y aceptaba era el Tanaj, el Antiguo Testamento. Por eso el Apocalipsis no se sostiene solo: depende completamente del Antiguo Testamento, especialmente de los profetas Ezequiel, Daniel e Isaías. Contiene unas 500 alusiones a él, no citas literales. Juan no era un erudito como Pablo; era pescador. Por eso usa alusiones fáciles de reconocer para sus lectores judíos.

Cuatro enfoques principales para interpretar el Apocalipsis

  1. El preterista: dice que todo ya sucedió en el pasado, especialmente en la destrucción del Templo del año 70. Identifica a Israel como “Babilonia” y adopta la teología del reemplazo (la Iglesia sustituye para siempre a Israel).
  2. El historicista: ve los sellos, trompetas y copas como etapas simbólicas de la historia de la iglesia (sobre todo la occidental). Cada generación ha intentado encajar los eventos de su tiempo y siempre se ha equivocado al predecir el fin.
  3. El futurista: afirma que casi todo se refiere a un futuro lejano y debe leerse literalmente y en orden cronológico (rapto, tribulación de 7 años, anticristo, etc.).
  4. El idealista: todo es puramente simbólico, una alegoría eterna entre el bien y el mal, sin cumplimiento literal.

Mi postura para este estudio

Yo no adopto ninguno de estos enfoques en su forma pura. Cada uno tiene algo valioso, pero ninguno es perfecto. Mi base para este estudio es muy clara:

  • El Apocalipsis es verdad divina.
  • Los eventos que describe son reales (ya ocurrieron o ocurrirán).
  • El libro no puede separarse del Antiguo Testamento.
  • Los milagros y el poder de Dios son literales y reales.
  • Tomo el libro literalmente, pero entendiendo el idioma, la cultura y el contexto hebreo de Juan (no palabra por palabra cuando hay metáforas o símbolos).

La información nos llega “de quinta mano”: Dios se la dio a Yeshua, Yeshua la pasó a sus ángeles, los ángeles se la mostraron a Juan en visiones, y Juan la escribió para nosotros. Por eso es más exacto llamarlo “el Apocalipsis de Yeshua” o “de Dios”, no solo de Juan.

En este curso haremos varios recorridos por Ezequiel, Daniel e Isaías, porque el Apocalipsis es Dios mostrando a Juan cómo encajan las profecías antiguas. Juan tenía una mentalidad de Torá que impregna todo el libro; por eso, si no has estudiado la Torá, te explicaré brevemente lo necesario.

Termino esta introducción recordándote algo hermoso: este es el único libro de la Biblia que promete una bendición especial de Dios a quien lo lee y lo entiende correctamente. Mi meta, y espero que también la tuya, es comprenderlo bien para recibir esa bendición y aplicarlo a nuestra vida. ¡Shalom! P.A.Z.

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