Cristianos y la Ley de Dios

¿Es necesario que los cristianos sigamos observando las leyes y mandamientos de Dios?
Observando la ley de Dios

por Pablo Andrés Zúñiga

¿Es necesario que los cristianos sigamos observando las leyes y mandamientos de Dios? ¿Qué no estamos bajo la gracia? ¿Entonces vamos a hacer sacrificios de animales? ¿Si seguimos observando la ley no estamos despreciando el sacrificio de Cristo?

Estas son algunas preguntas válidas (hay muchas más) que nos hemos hecho y nos han hecho en repetidas ocasiones personas a quienes apreciamos pero no entienden, señalan y a veces critican nuestra manera de vivir y enseñar las Escrituras. Por ello me tomo el tiempo para presentar las conclusiones a las que hemos llegado una y otra vez con las Escrituras. Espero te sean de ayuda.


Empecemos por definir cuál es el propósito de la ley de Dios, sus instrucciones y mandamientos.

Observando la ley de Dios

Deut 28:1 “Y sucederá que si escuchas diligentemente la voz del SEÑOR tu Dios, procurando poner por obra todos sus mandamientos que yo te mando hoy, también el SEÑOR tu Dios te enaltecerá sobre todas las naciones de la tierra. 2 Cuando obedezcas la voz del SEÑOR tu Dios, vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán,

Jos 1:7 Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de cumplir toda la ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito en todo lo que emprendas. 8 Nunca se aparte de tu boca este libro de la Ley; más bien, medita en él de día y de noche, para que guardes y cumplas todo lo que está escrito en él. Así tendrás éxito y todo te saldrá bien.

El propósito de los mandamientos y leyes de Dios es para que al practicarlos sean causa de bendición y sean por señal de que hay un pacto entre una persona y Dios.

En contraste, la rebeldía, el adulterio y abandonar el pacto con Dios se ve en que una persona o nación desprecia y desobedece Sus mandamientos. Por esta causa es necesario el arrepentimiento y un sacrificio para poder obtener el perdón y que haya reconciliación.

Observando la ley de Dios

Heb 9:22 pues, según la ley, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón.

¿Por qué no realizamos sacrificios de animales hoy para obtener el perdón de Dios?

Hoy no se realizan sacrificios por varias razones; porque no hay un sacerdote, ni un altar, ni templo físicos establecidos por Dios donde hacerlos y por sobre todo porque para el creyente en Jesucristo, Su sacrificio y muerte son suficientes para obtener el perdón por nuestros pecados.

Heb 9:13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, 14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

1 Juan 3:4 Todo aquel que comete pecado también infringe la ley, pues el pecado es infracción de la ley. 5 Y ustedes saben que él fue manifestado para quitar los pecados y que en él no hay pecado.

Yeshua-Jesús muere como el cordero para expiación para satisfacer la pena por la transgresión a la ley. Haciendo esto es purificada la conciencia de quien ha recibido y presentado su sacrificio. Ninguna de estas cosas podían ni pueden obtenerse plenamente con el sacrificio de animales. El perdón y reconciliación con Dios es resultado del sacrificio del Cordero de Dios que fue provisto sin que la parte culpable lo mereciera. Es decir que la salvación y el perdón es por gracia.

Pero nada de esto redefine el pecado, “la transgresión de las leyes y mandamientos de Dios”. Ni tampoco hace menos importante el seguir los mandamientos y leyes de Dios una vez que se obtiene el perdón. De ahí que Jesús dijo a quienes fueron perdonados “No peques más”. (Juan 5:14, 8:11)

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Pecado es transgredir la ley de Dios. Si Jesús llamó a esa persona a no seguir pecando después de perdonarle es porque la ley sigue vigente y se puede volver a violar haciendose esa persona culpable nuevamente. Si volviera a pecar tendría que arrepentirse de nuevo y buscar el perdón por medio del sacrificio de Jesús de nuevo. El profeta Ezequiel habló de esto cuando transmite el llamado al arrepentimiento y a convertirse del camino de rebeldía a Dios. Eze 18:21-32 Una vez perdonado y justificado no significa “siempre perdonado y justificado”.

La gran diferencia entre el sacrificio de Jesús y el sistema de sacrificios de animales en el altar es que estos últimos no limpiaban la conciencia y tenían que presentarse cada vez que una persona pecara y se arrepintiera. El sacrificio de Jesús si purifica la conciencia y permite que haya una transformación del corazón para no vivir pecando, además de que no muere una y otra vez sino que se presentó una vez y es válido para siempre.

¿Entonces para qué sirve la ley de Dios si hemos sido perdonados por el sacrificio de Jesús?

Observando la ley de Dios

Jesús enseñó, Mat 5:17 “No piensen que he venido para abrogar la Ley o los Profetas. No he venido para abrogar, sino para cumplir. 18 De cierto les digo que hasta que pasen el cielo y la tierra ni siquiera una jota ni una tilde pasará de la ley hasta que todo haya sido cumplido. 19 “Por lo tanto, cualquiera que quebrante el más pequeño de estos mandamientos y así enseñe a los hombres, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos. Pero cualquiera que los cumpla y los enseñe, este será considerado grande en el reino de los cielos.

Jesus vino para dar ejemplo de como cumplir la ley y él nunca pecó, es decir nunca la transgredió. Además dijo a sus discípulos que es necesario cumplirla para poder enseñarla y entonces ser llamados grandes en el reino de los cielos.

Si Jesús hubiera cancelado, abolido, terminado, o puesto fin a la ley de Dios, o como dicen algunos si él hubiera “cumplido con la ley para que sus discípulos no tuvieran que cumplirla” (lo que es una contradicción en sí misma), eso querría decir que después de Jesús ya no habría más posibilidad de volver a pecar, pues pecado es transgredir la ley.

Si ya no tuviera validez la ley de Dios no se podría pecar. No se puede transgredir una ley que ya no es válida y por lo tanto también ya no sería necesario el sacrificio de Jesús con valor permanente porque ya no se podría volver a pecar y no se necesitaría el perdón.

No tendría sentido la promesa de que quien practique y enseñe la ley de Dios será llamado grande en el reino de Dios. Tampoco tendría sentido que Jesús dijera “no peques más” a quien ya ha creído en Él y ha sido perdonado, pues no habría forma de seguir pecando y no tendría sentido ni propósito la enseñanza del apóstol Juan con respecto al pecado.

Otra razón para tanta contradicción y duda con respecto a las leyes y mandamientos de Dios son tradiciones “cristianas”, algunas de cientos de años, que toman las palabras de Pablo fuera de contexto y las usan como pretexto para justificar doctrinas no bíblicas.

Atención, nosotros respetamos las tradiciones que cada persona quiere guardar, sean tradiciones católicas, protestantes, judías o de cualquier otra cultura, lo que cada quien decide practicar es una decisión personal. Pero, donde una tradición sobrepasa o contradice las Escrituras lo hacemos notar así como lo señaló en su momento Jesús a los fariseos de su tiempo.

Tampoco Pablo abolió la ley de Dios ni enseñó que está ya no tuviera vigencia o valor. No habría podido anular nada de lo que Dios estableció aunque esa hubiera sido su intención, que no lo fue. Pablo no enseñó a nadie a violar la ley sino que él mismo la cumplió, y pago de su bolsa para que otros pudieran hacerlo demostrando su fidelidad a la ley de Dios.

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Hch 21:24, 28 Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la ley…

28 ¡Varones israelitas, ayudad! Este es el hombre que por todas partes enseña a todos contra el pueblo, la ley y este lugar; y además de esto, ha metido a griegos en el templo, y ha profanado este santo lugar.

De cualquier manera, aunque Pablo guardó y ayudó a otros a cumplir con las leyes de Dios su propio pueblo lo acusó de enseñar a violar las leyes de Dios y la tradición católica y después la protestante retomaron esa misma acusación pero como justificación para desechar todo lo que pareciera judío.


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Para más sobre este tema ver video: MT31 Separación del Cristianismo de su Raíz Hebrea

Pablo si enseñó que la salvación y el perdón se obtienen por “gracia” de Dios al enviar a Jesús a morir como el Cordero que quita el pecado como ya comentamos. La salvación no se obtiene por las obras de la ley o el cumplir con ritos y costumbres. Pero esto no significa que la ley de Dios deba desecharse.

Pablo escribió que no estamos bajo la ley. Si, la ley del pecado para seguir viviendo esclavos al pecado sino que vivimos bajo la gracia y la libertad que hay en la ley de Dios, la de la libertad en la cual Pablo se deleitó. Esto no significa que el perdón o la salvación se obtengan por medio de obras, ni tampoco que ya no deban observarse las leyes y mandamientos de Dios. (Efesios 2:10, 1 Timoteo 2:10, 1 Timoteo 5:10, 1 Timoteo 5:25, 1 Timoteo 6:18, Tito 2:7, Tito 2:14, Tito 3:8, Tito 3:14, Hebreos 10:24)

Rom 7:21 Por lo tanto, hallo esta ley: Aunque quiero hacer el bien, el mal está presente en mí. 22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23 pero veo en mis miembros una ley diferente que combate contra la ley de mi mente y me encadena con la ley del pecado que está en mis miembros. 24 ¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? 25 ¡Doy gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor! Así que yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios; pero con la carne, a la ley del pecado.

Las Leyes solo aplican al pueblo Judío

Este es otro argumento que causa confusión. Que las leyes de Dios dadas por Moisés como guardar el Sábado o las fiestas bíblicas, solo aplican al pueblo judío y que los gentiles no necesitan conocerlas ni cumplirlas. Es curioso cuando las mismas personas que sostienen esto no dicen lo mismo sobre las leyes del diezmo, las ofrendas y primicias.

Todo este argumento contradice lo que Dios mismo dijo,

La misma ley será para el natural, y para el extranjero que habitare entre vosotros. Exo 12:49. (Levítico 16:29, 17:15, 18:26, 19:34, 24:16, 24:22, Números 9:14, 15:30)

Para ejemplo de estos extranjeros tenemos a los gentiles que salieron de Egipto con Israel, a Rut la moabita o Rahab y su familia o a Cornelio quien era temeroso de Dios.


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Esas instrucciones fueron dadas para todo Israel y los extranjeros en medio de ellos, es decir que aplican a la tribu de Judá-judíos y a todas las demás tribus y los extranjeros que se hicieran parte del pueblo de Dios.

Cada vez que alguien dice que la ley dada por Moisés ya pasó y que en el nuevo pacto ya no aplican los mandamientos de Dios, o que el pueblo de Dios cambió y ahora hay un nuevo pueblo bajo un nuevo pacto donde no se requiere cumplir mandamientos está contradiciendo lo que Dios dijo por medio de los profetas:

Jer 31:33 He aquí vienen días, dice el SEÑOR, en que haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. 32 No será como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos invalidaron, a pesar de ser yo su señor, dice el SEÑOR.

33 Porque este será el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el SEÑOR: Pondré mi ley en su interior y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

Aquí Dios dice por medio de Jeremías que la diferencia entre el pacto que hizo en el Sinaí con todo su pueblo (doce tribus y extranjeros en medio de ellos no solo los judíos) y el nuevo pacto por medio de Jesús es que Sus leyes no estarán en tablas de piedra sino en el interior escritas en el corazón de su pueblo. Su pueblo sigue siendo la casa de Judá-judíos, el resto de las tribus de Israel que sigue en la dispersión y los extranjeros que se les han unido.


Si esas leyes faltaran delante de mí, dice el SEÑOR, entonces la descendencia de Israel dejaría de ser nación delante de mí perpetuamente”. Así ha dicho el SEÑOR: “Si se pueden medir los cielos arriba y se pueden explorar los cimientos de la tierra abajo, entonces yo desecharé toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron, dice el SEÑOR. Jer 31:36-37

En otras palabras Dios dice que Israel nunca dejará de ser su pueblo y sus leyes nunca dejarán de estar presentes y vigentes.

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¿Guardar la ley para salvación o a causa de ella?

Hechos 15:1 Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos…

El tema de discusión en el concilio en Jerusalén era y sigue siendo para muchos, si los no judíos o gentiles tenían que cumplir con la circuncisión y la ley para poder ser salvos. El tema no era si los gentiles que han sido salvos deberían cumplir con las leyes y mandamientos de Dios.

Ni Dios, ni los profetas, ni Jesús, ni los apóstoles enseñaron que había que guardar la ley de Dios para ser salvos y perdonados como ya lo comentamos. Algunos de los creyentes judíos en el Mesías así lo estaban enseñando. Ese era el tema de discusión y la causa del concilio en Jerusalén de Hechos 15.

El tema de discusión era si guardar la ley de Dios y específicamente la circuncisión de la carne eran un requisito para que los gentiles o extranjeros pudieran ser salvos, no si los gentiles debían conocer y guardar los mandamientos de Dios como resultado de su salvación. Jacobo, medio hermano de Jesús, líder en la comunidad de Jerusalén y autor de la carta de Santiago dijo:

Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre. Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo. Hechos 15:19-21

Lo que Jacobo SI dijo es que debía permitirse a los gentiles que querían convertirse a Dios congregarse junto con los judíos creyentes solo requiriendo que cumplieran con estas 4 cosas fundamentales. La salvación y el perdón lo obtuvieron al arrepentirse y confiar en el sacrificio de Jesús con la señal de que el Espíritu vino sobre de ellos como sucedió en casa del centurión Cornelio (Hechos 10).


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Nuevamente queda claro que la salvación y el perdón no se obtienen por guardar la ley como argumentaban algunos creyentes de Judea. Pero, Jacobo NO dijo que los gentiles o extranjeros no deberían conocer y cumplir con las leyes de Dios a medida que las conocieran cada Sábado en las sinagogas. Tampoco contradijo a Dios diciendo que habría una ley para judíos y otra distinta para extranjeros o gentiles. No podría haber enseñado algo así contradiciendo a Dios quien dijo que Su ley es la misma para naturales y para extranjeros o gentiles hasta hoy.

Jacobo junto con el concilio, dijo que los gentiles creyentes que se convertían a Dios que por defecto no conocían las leyes de Dios dadas por Moisés las escucharían y aprenderían cada sábado en las sinagogas donde podrían congregarse con los demás creyentes judíos. Eso sería un proceso consecuencia de su perdón y salvación como dice Jeremías y afirmó Juan y no un requisito como querían imponer algunos creyentes de Judea.


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Cada vez que alguien dice que Pablo enseñó que las leyes de Dios no necesitan obedecerse o que ya no aplican a los creyentes en Jesús está torciendo las palabras de Pablo y contradice a Jacobo, a Juan, a Jeremías, a Jesús y al Padre.

Cuando alguien enseña que Pablo dijo que no es necesario cumplir con las leyes y mandamientos de Dios cumple con la descripción que dió Pedro sobre quienes ya hacían así en el primer siglo:

“Tengan presente que la paciencia de nuestro Señor significa salvación, tal como les escribió también nuestro querido hermano Pablo, con la sabiduría que Dios le dio. 16 En todas sus cartas se refiere a estos mismos temas. Hay en ellas algunos puntos difíciles de entender que los ignorantes e inconstantes tergiversan, como lo hacen también con las demás Escrituras para su propia perdición. 17 Así que ustedes, queridos hermanos, puesto que ya saben esto de antemano manténganse alertas, no sea que, arrastrados por el error de esos libertinos, pierdan la estabilidad y caigan. 2 Pedro 3:15-17

Ignorancia, inconstancia y tergiversar las Escrituras y las cartas de Pablo para justificar su libertinaje. Preservar tradiciones centenarias por encima de las leyes de Dios, como hicieron muchos fariseos a quienes Jesús señaló. Estas son las causas por las que se usaba y se sigue usando a Pablo como excusa para decir que la Ley de Dios ya no está en vigencia y no es necesario que los creyentes en Jesús la observen.

En conclusión: El perdón de pecados y salvación nunca ha sido resultado de guardar las leyes de Dios. El perdón es resultado del arrepentimiento y de convertirse de los malos caminos a Dios como predicaron todos los profetas, Jesús y sus discípulos después de él. El conocer y guardar los mandamientos y leyes de Dios, lo que es igual a vivir en justicia, es el resultado del perdón y la salvación como afirma Juan y es para nuestro propio beneficio además de que es señal inequívoca de que una persona vive en el nuevo pacto.

“…el pecado es infracción de la ley”. 1 Jn 3:4

1 Jn 3:6 Todo aquel que permanece en él no continúa pecando. Todo aquel que sigue pecando no lo ha visto ni le ha conocido. 7 Hijitos, nadie los engañe. El que practica justicia es justo, como él es justo. 8 El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto fue manifestado el Hijo de Dios: para deshacer las obras del diablo.

Es porque hemos nacido de nuevo, porque entramos en el nuevo pacto y porque permanecemos en Jesús que ya no practicamos la infracción a la ley de Dios. Por el contrario practicamos la ley de Dios, la de la libertad, con la ayuda del Espíritu que es lo que Juan llama vivir “practicando la justicia”. De esto Jesús mismo nos dio ejemplo. Como escribió Jacobo:

Stg 2:12 Así hablen y así actúen, como quienes están a punto de ser juzgados por la ley de la libertad. 14 Hermanos míos, si alguno dice que tiene fe y no tiene obras, ¿de qué sirve? ¿Puede acaso su fe salvarle? 18 Sin embargo, alguno dirá: “Tú tienes fe, y yo tengo obras”. ¡Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras! 19 Tú crees que Dios es uno. Bien haces. También los demonios creen y tiemblan. 20 Pero, ¿quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?

Vivir conociendo y practicando la ley de Dios, la de la libertad, es una señal y una consecuencia de nuestra salvación para provecho y bendición personal y de quienes nos rodean. No es un requisito ni el medio para obtener la salvación, es la manera en que damos testimonio de quien es nuestro Dios y le honramos.

Más preguntas y respuestas en la próxima. ¡Shalom!

– Pablo Andrés Zúñiga @UnCafeConDios.com

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