por P. Andrés Zúñiga Peregrina
Siguiendo al Mesías Yeshua: Reconciliación
Reconciliación
Introducción
Gen. 1:3-4 (RVR1995)
Dijo Dios: «Sea la luz». Y fue la luz. 4 Vio Dios que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas.
En el primer día de la creación Dios, del hebreo Elojím, hizo resplandecer su luz sobre las tinieblas y las separó.
De una manera similar lo primero que necesita suceder en la vida de una persona para que pueda reconciliarse con Dios es que reconozca que Él es real y que estamos separados de Él en tinieblas. Una vez que reconocemos que Dios es real y que estamos separados de Él entonces podemos dar el primer paso hacia la luz, hacia la reconciliación con el Creador.
La luz de Yeshua
Jn 1:5 (RVR1995)
La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la dominaron.
Jn 1:9-12
La luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de él; pero el mundo no lo conoció. A lo suyo vino, pero los suyos no lo recibieron. Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.
De aquí entendemos varias cosas:
- Dios es el Creador de todo y de todos. Somos Su creación más no todos son sus hijos.
- La luz que Dios hizo resplandecer en la creación y que nosotros necesitamos ver para poder comenzar a ser separados de las tinieblas y reconciliarnos con Él como hijos y no solo parte de la creación se personifica en Jesús el Cristo, del hebreo Yeshua el Mesías.
- Lo primero que necesitamos hacer es creer que Dios desea que volvamos a Él y que ha enviado Su luz para mostrarnos el camino.
La misión de Yeshua
Lu. 4:16-19 (RVR1995)
(Yeshua) Vino a Nazaret, donde se había criado; y el sábado entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Se le dio el libro del profeta Isaías y, habiendo abierto el libro, halló el lugar donde está escrito:
«El Espíritu del Señor está sobre mí,
por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón,
a pregonar libertad a los cautivos
y vista a los ciegos,
a poner en libertad a los oprimidos
y a predicar el año agradable del Señor».
Yeshua/Jesús vino para dar buenas noticias, sanar a los que tienen heridas en el corazón, dar visión a quienes no pueden ver, dar libertad a quienes viven angustiados y a predicar el año llamado del jubileo-el año de libertad a los que están en esclavitud. Él es la luz que resplandece sobre las tinieblas.
Reconciliación y Restauración
Hay dos cosas que suceden en una persona por medio de Yeshua; Reconciliación y Restauración.
¿Qué significan reconciliar y restaurar en la Biblia?
Reconciliar viene de la palabra hebrea:
3722. כָּפַר kafar; raíz prim.; cubrir (espec. con betún); fig. expiar o condonar, aplacar o cancelar… Reconciliar es literalmente cubrir algo como cuando Noé impermeabilizó el arca con brea, figuradamente es lo que hace el cumplir un castigo por las faltas cometidas, las cubre de tal manera que satisface la justicia.
Restaurar en la Biblia viene de la palabra hebrea:
2318. חָדַשׁ jadash; raíz prim.; ser nuevo; caus. reconstruir… Restaurar es volver algo/alguien a su estado original.
Nuestra identidad necesita ser restaurada a la de hijos de Dios y no solo criaturas de Dios porque al vivir separados de Él esa identidad se ha perdido o distorsionado.
2 Cor. 5:17-18 (RVR1995)
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas. 18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.
Para poder ser restaurados y volver al estado original en el que Dios nos creó necesitamos primero reconciliarnos con Dios, nuestras faltas tienen que ser cubiertas: No hay otra forma indicada por Dios en la Biblia en la que pueda haber reconciliación y restauración; ni haciendo penitencias, ni obedeciendo buenas acciones, ni siendo una buena persona de ahora en adelante, etc.
Rom.12:2 (RVR1995)
No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
La palabra clave aquí es renovación que es lo mismo que restaurar…
El hijo pródigo
Todo el capítulo 15 del evangelio de Lucas habla por medio de ejemplos de lo que sucede en una persona cuando ve la luz, se da cuenta de su condición separada de Dios, y decide dejar las tinieblas para reconciliarse con Él. Uno de los más conocidos es este:
Lu. 15:11-24 (RVR1995)
11 También dijo: «Un hombre tenía dos hijos, 12 y el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde”. Y les repartió los bienes. 13 No muchos días después, juntándolo todo, el hijo menor se fue lejos a una provincia apartada, y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
Este joven ofendió en muchas maneras a Su Padre:
- Tomó de Su padre lo que le convenía cuando ni si quiera había muerto aún.
- Se apartó de Él para no seguir bajo su casa, sus reglas o indicaciones, ni tener que darle cuentas de nada.
- Malgastó todo lo que recibió de Su Padre, empezando por su vida misma.
Todo esto representa las tinieblas en las que se encuentra cada persona antes de ver la luz. A su propio parecer puede que ni se de cuenta de lo que esta haciendo mal, que ni reconozca el dolor que ha provocado o la ofensa a quien le dio todo.
Lu. 15:14-19
Cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia y comenzó él a pasar necesidad. 15 Entonces fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual lo envió a su hacienda para que apacentara cerdos. 16 Deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. 17 Volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! 18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: `Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros’ ”.
Muchas veces hasta que nos enfrentamos con las consecuencias de nuestra vida, a nuestro modo, sin Dios, que reconocemos que hemos cometido un grave error. Este es un momento crucial para que pueda darse la reconciliación y restauración, el momento en que reconocemos nuestra condición y nuestra necesidad de volver. Es el momento en que se enciende la luz de Dios en nuestra vida. Podemos ver lo que hemos hecho, nuestra condición y también el camino de regreso a casa, de regreso a Dios. Algo fundamental para que podamos regresar sucede aquí, comienza el arrepentimiento.
Lu. 15:20-24
Entonces se levantó y fue a su padre. Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a misericordia, y corrió y se echó sobre su cuello y lo besó. 21 El hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo”. 22 Pero el padre dijo a sus siervos: “Sacad el mejor vestido y vestidle; y poned un anillo en su dedo y calzado en sus pies. 23 Traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta, 24 porque este mi hijo muerto era y ha revivido; se había perdido y es hallado”. Y comenzaron a regocijarse.
Reconocer nuestra condición y decidir volver con la actitud correcta es lo que le mueve a misericordia al Padre que esta en los cielos.
El camino al Padre
Yeshua dio todos estos ejemplos para hacernos saber que hay una oportunidad de volver y ser reconciliados. Vino a mostrarnos un camino de regreso a Dios a través de Él.
Jn 14:6-7 (RVR1995)
6 Jesús le dijo:
—Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí. 7 Si me conocierais, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.
Poner nuestra fe en Yeshua/Jesús es creer y tener confianza en:
- Sus palabras, que vino a buscarnos como ovejas perdidas para que podamos regresar a la casa del Padre.
- Su sacrificio al morir en un madero donde Él pagó por nuestra desobediencia para que delante del Padre seamos tenidos por justos como dice:
2 Cor 5:19-21 (RVR1995)
Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en él.
Poner mi fe-confianza en Yeshua para el perdón por mi desobediencia y ofensas contra Dios es el inicio de mi reconciliación con Él y de la restauración de Su identidad en mí.
En ese momento:
- Viene a mi vida la convicción de que Dios/Elojím me ama.
- Viene a mi vida la convicción de que soy su hijo/a y Él es mi Padre en los cielos.
- Viene a mi vida la convicción de que soy parte de Su pueblo escogido y Él es mi Dios.
- Comienzo a entender y a vivir en Su propósito para mí.
- Comienzo a entender y creer quien dice Dios que Él ES y quien dice que yo soy. Esto me transforma por completo.
En ese momento vienen a mi vida las convicciones de que Dios me ama, soy su hijo, soy parte de Su pueblo, etc. Esto me transforma por completo.
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