En el capítulo anterior (en la carta no hay capítulos) Pablo trata las obras de la carne y los frutos del Espíritu.
Concluimos que:
-Lo que el Espíritu de Dios aprueba es opuesto a lo que nuestra carne desea, ej. Comida sana.
-Que tener el fruto del Espíritu de Dios en nosotros y no dar lugar, no proveer, para los deseos de la carne, es vivir y andar por el Espíritu…
¿Es posible que fallemos? ¿Es posible que aun buscando andar de acuerdo a el Espíritu y la Ley de Dios fallemos? Sí.
Esto es un proceso, no se trata de guardar apariencias y en lo oculto seguir iguales dando lugar a la carne…
Pablo habla a los “hermanos”, los que creen y tiene está convicción en su corazón; no los que no creen y no son parte del pueblo.
Habla de ser sorprendidos, o sorprender a alguien que está en pacto con Dios en una falla…
Es el propósito elemental de una comunidad es ayudarnos a caminar en santidad, ayudarnos a vivir lo que dice la Palabra.
No creerse super espiritual, ni pretender ser más de lo que somos…
Tiene aplicación a todas las áreas de la vida. Es dar de lo que tenemos a quien nos ha ayudado en este camino…
Después lo compara con el principio espiritual de sembrar para los deseos de la carne o sembrar para el Espíritu de Dios…
Por lo tanto dice en cualquier forma que podamos hacer el bien veremos un resultado si perseveramos…
Los que estaban buscando que se hicieran la señal en la carne lo hacían para que no fueran contados como creyentes gentiles conversos sino como judíos y no fueran perseguidos por los judíos celosos de las tradiciones.
La razón por la que quería que se circuncidaran era para contarlos como números a su favor…
La única razón válida para gloriarnos es por lo que Yeshua hizo por nosotros…
A través de Yeshua lo que cuenta es la nueva creación, la circuncisión del corazón…
Pablo da por tratado este asunto y pide que nadie más siga insistiendo en este asunto pues él lleva físicamente las marcas que Yeshua tuvo.



